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¿Cómo plantar tomates en maceta?

Si disfrutas cultivando alimentos y especias en casa o simplemente buscas aprovechar el tiempo libre: ¡toma nota! Plantar tomates en maceta es una actividad apasionante y productiva que podrás realizar durante todo el año, especialmente en primavera y verano.

Que el espacio no te preocupe, el rey de la huerta se adapta muy bien a terrazas, balcones e incluso salones. Sólo es necesario que conozcas varias pautas y consejos. Aquí te los presento para que, en el calor del hogar, puedas cosechar tomates 100% naturales.

El secreto está en la semilla

En el huerto todas los frutos prestan, en la maceta debes trabajarlos un poco más. Así que elige semillas del tipo de tomate que requiera menos cuidados. Te recomiendo aquellos de plantas compactas y arbustivas como el cherry amarillo o gold nugget, el tomate río grande o el roma, famoso italiano o ciruela. Pertenecen al grupo de tomates determinados, las matas no crecen en exceso, no requieren de podas.

También puedes sembrar de los tipos indeterminados, marmande, black cherry o muchamiel, pero necesitarás de más espacio y varillas.

Adquiere las semillas en una tienda especializada de jardinería, vivero, o extráelas de un tomate sano y maduro. ¿Sabes cómo hacerlo? Es sencillo, corta el tomate, saca las semillas con una cuchara y colócalas en un colador bajo el agua hasta que se desprenda toda la pulpa. Sécalas con papel de cocina y déjalas al aire libre hasta que se sequen completamente, entonces estarán listas para plantarlas.

Elige la maceta ideal

Para conseguir tener tomates, introduce las semillas en un semillero, maceta o recipiente, puedes comprarlos o reutilizar los que tengas en casa. Haz primero una cama de tierra de cultivo, coloca las semillas, presiónalas con las manos sobre la tierra y cúbrelas con otros 2 o 3 centímetros de tierra o sustrato.

Deben estar ubicadas en un lugar cálido y con suficiente luz solar, por eso te recomiendo emprender esta tarea en la primavera o comienzos del verano. Las semillas necesitan abundante agua para germinar, riégalas de forma constante y asegúrate de que la tierra conserve su humedad. Un dato importante es mantener el semillero tapado o protegido.

Una vez las plantas desarrollen bien sus primeras cuatro hojas, estarán a tiempo para ser replantadas individualmente. Necesitas una maceta espaciosa, de mínimo 30 centímetros de ancho por 30 de alto, para cada una. Debes cuidar que tenga agujeros en la parte inferior para el correcto drenaje del agua.

Trasplantar y cuidar

El trasplante a la maceta definitiva es el paso más delicado, debes hacerlo cuidando para que la planta no se estrese, podría afectar a la calidad de los futuros frutos. Prepara la maceta, colocando en la parte inferior unos 3 centímetros de mezcla de arlita, grijillo, piedrecitas o restos de cerámica que faciliten el drenaje. Agrega tierra de cultivo y si tienes, abono orgánico o compost, dejando 5 centímetros de la maceta libre. Haz una pequeña hendidura en el centro.

Humedece la tierra del semillero y con una herramienta adecuada retira el tomatero y plántalo en la nueva maceta. El agujero en la tierra ayudará a que la raíz quede completamente cubierta y absorba los nutrientes. De ahí en adelante todo será protegerla del frío, darle un buen baño de sol y regarlas a diario, dos veces si el calor es intenso. Pronto, podrás ver como hojas y flores se convierten en tomates.

Te recomendamos que leas el artículo de las mejores plantas compañeras de los tomates.

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