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¿Cómo plantar ajos?

Los ajos son muy fáciles de cultivar ya que no requieren demasiados cuidados. Incluso, se pueden plantar en una maceta con suficiente espacio y profundidad, siempre que la tierra que uses sea suave, rica en nutrientes y con buen drenaje, para que el agua no se estanque y fluya con facilidad. Hay ligeras diferencias en el proceso de cultivo si se trata de ajos blancos o morados, aunque con ambos, una vez que tengas la cosecha lista podrás aprovechar sus propiedades medicinales y gastronómicas al máximo. Incluso, su aroma funciona como un repelente natural para moscas y mosquitos.

Siembra

Cuando se trata de ajos, deberás sembrar los bulbos de la planta, conocidos también como dientes. Si son ajos blancos, los bulbos deben plantarse durante el otoño, entre los meses de octubre y noviembre, para que la planta ya tenga algunas raíces antes de la llegada del invierno. En cambio, si son ajos morados deberás plantarlos en primavera. Al momento de plantar, llena con tierra la maceta y entierra los dientes de ajo con sus cáscaras intactas unos 5 u 8 cm y con una separación de 10 cm entre cada uno. Ten cuidado de hacerlo con la parte delgada y puntiaguda hacia arriba, pues esto facilitará la emisión de las hojas. En un campo, la siembra puede realizarse en surcos con una distancia de 10 a 15 cm entre cada diente. También puede asociarse con siembras de tomate y lechuga.

Cuidados

Una vez que se han sembrado los ajos, hay que darles un primer riego y los brotes aparecerán aproximadamente a las 4 semanas, aunque esto también dependerá del clima y de la variedad de ajo plantado. Deben recibir abundante sol para su crecimiento y el riego debe ser moderado para evitar el exceso de humedad. Hay que fertilizar la tierra una vez al mes y si los bulbos se vuelven visibles, será necesario cubrirlos con tierra adicional. Cuando empiece a elevarse un tallo desde las hojas que han brotado, deberás cortarlo pues en caso contrario crecerán las flores de la planta y la mayoría de los nutrientes serán destinados a ellas y no a los bulbos del ajo. Si aparece maleza o tiña es necesario removerla para garantizar la salud del cultivo.

Listo para cosechar

La cosecha se realiza entre 4 y 8 meses después de la siembra, cuando las hojas comienzan a secarse y adquieren un color amarrillo que luego pasa al marrón. Dos semanas antes de la cosecha es recomendable que dejes de regar el ajo, así ayudarás a que se seque. Al momento de extraer los ajos, afloja un poco la tierra alrededor y toma la planta por sus hojas para sacarla por completo. Los ajos cosechados deben colocarse en un lugar fresco y seco durante 5 o 7 días, para que terminen de perder la humedad y queden bien secos. Al terminar este proceso, los ajos estarán listos para usar y podrás cortar las hojas, para almacenar solo las cabezas en una red. También, puedes separar algunos de los mejores ajos de la cosecha y utilizar sus bulbos para la próxima siembra.

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